Mi problema con las letras
No, no me refiero a las letras del alfabeto. Esas me gustan. Incluso las del alfabeto griego. Y hasta las del ruso. Y el hiragana es un alfabeto muy bonito. Pero no, no hablo de esas letras. Me refiero a las letras de las canciones. Nunca entiendo nada.
Bueno, a veces sí entiendo. Por ejemplo, como algunos de ustedes recordarán (Te entiendo Herculano) me sé las letras de muchas canciones de Chava Flores. Y claro, en aquella época ya remota de borracheras, me aprendí letras de José Alfredo y José José. Y me sé el himno nacional, y todavía me vienen a la mente canciones de iglesia de vez en cuando (”Quea-le-grííí-aaaa-cuan-do-me-dijeeeeron…”).
Pero la cosa se me complica cuando el tema se pone más abstracto. De por sí oigo mal. Y si a eso le sumamos acentos, expresiones locales, y metáforas, pues no doy una. Vamos, hay veces que Olesya me tiene que repetir lo que dice una canción en español, porque yo no entiendo lo que dice el cantante. Para los que no conocen a Olesya, su lengua materna es el ruso, y su lengua adoptiva el inglés. Y aún así, no es raro que entienda las letras mejor que yo.
De alguna manera, la música ha sido siempre lo que determina si una canción me gusta o no. Me gusta, por ejemplo, El Gran Combo. La mitad del tiempo no les entiendo, la otra mitad me hacen reír, pero todo el tiempo me encanta su música. Me encanta Björk, y ni siquiera hago un esfuerzo por entender lo que dice. Me gusta la ópera, por ejemplo, y ahí sí mejor ni entender lo que dicen, porque las letras son tan, pero tan cursis, que da pena ajena.
Hay canciones que puedo cantar, o “tocar en mi mente”, cuya letra me sé de memoria, pero no tengo idea de lo que estoy diciendo, porque nunca le he puesto atención. Sí, hay canciones que puedo cantar, y no sé de qué se tratan, porque todo lo que está registrado en mi mente son sonidos, música, nada de significados. Y no se hagan, que a ustedes también les pasa: “Mexicanos, al grito de guerra / el acero aprestad y el bridón.” A ver, ¿qué dice? Pus que cuando empiecen los trancazos, agarremos nuestras armas y caballos (”bridón” es un caballo “muy acá”, lo acabo de buscar en el diccionario). Ahora me entienden, ¿verdad? Bueno, pues así me pasa, pero con muchas canciones.
Y todo esto, porque hace poco, platicando con Olesya, me acordé de algo que dije sobre Miguel Bosé hace muchos años, una frase que me gusta mucho —y ya con ésta me despido:
Casi nunca entiendo lo que dice, y cuando entiendo lo que dice, no entiendo lo que quiso decir.
Te entiendo. Pero hay esperanzas. Checa mi ultimo escrito en mi blog. http://kikegavilan.blogsome.com
Comment by Kike Gavilan — November 11, 2009 @ 9:02 am
Estoy de acuerdo. Hay autores que son muy cuidadosos con sus letras, quizá podemos usar de ejemplo a Sabina, que con sus letras es muy claro. Pero hay otros que tal parece que sólo acomodan palabras en una melodía y lo que resulta es un mazacote sin congruencia.
En el caso de los grupos de rock en inglés, que hay varios que me gustan, es el mismo caso. Las letras simplemente no hacen sentido. Adoptan las canciones por la calidad musical, aunque las letras sean raras, incongruentes o de plano una basura.
He vuelto a escuchar un grupo que me gustó mucho en mi juventud: King Crimson, que fue un grupo que revolucionó el rock y por el que pasaron grandes músicos. En su canción “Great Deceiver” dice el coro principal
“Cigarretes, ice Cream, figurines of the virgin Mary
Cigarretes, ice Cream, figurines of the virgin Mary
Cigarretes, ice Cream, figurines of the virgin Mary”
Go figure; pero te recomiendo que la escuches. Estos gueyes eran maestros cada uno de ellos en su instrumento.
Saludos,
Comment by Pablo Lopez-Calva — November 12, 2009 @ 3:20 pm